FEXPOCRUZ: donde los importadores hacen negocios
Llegó la feria más grande del país y 10 días pueden mover mucho más que negocios.
9/17/20263 min read


Cada septiembre, Santa Cruz cambia de ritmo.
Empresas, empresarios, delegaciones internacionales, proveedores y miles de visitantes se encuentran en uno de los eventos empresariales más importantes del país: Expocruz.
Para muchos es una feria.
Para otros, una oportunidad para vender, hacer contactos o mostrar una marca.
Pero detrás de los stands existe otra dinámica interesante:
una enorme cantidad de relaciones comerciales que conectan a Bolivia con el mundo.
Mucho más que una exposición
Expocruz reúne diferentes sectores de la economía en un mismo espacio.
Industria.
Agro.
Automotriz.
Tecnología.
Servicios.
Comercio.
Maquinaria.
Alimentos.
Ganadería.
Entre muchos otros.
Esto hace que durante la feria coincidan empresas con necesidades completamente diferentes, pero con algo en común: muchas dependen directa o indirectamente del comercio internacional.
Un vehículo exhibido puede haber sido fabricado en otro país.
Una máquina agrícola puede provenir de Brasil, Europa o Asia.
Un equipo tecnológico puede integrar componentes producidos en diferentes mercados.
Incluso un producto boliviano puede depender de maquinaria, envases o insumos importados para poder fabricarse.
Lo internacional está mucho más presente en Expocruz de lo que parece.
Donde también se encuentran compradores y proveedores
Una feria empresarial no sirve únicamente para vender al consumidor final.
También permite construir relaciones B2B.
Un empresario puede conocer un nuevo fabricante.
Comparar maquinaria.
Encontrar un distribuidor.
Conversar con una representación extranjera.
Evaluar una nueva tecnología.
O comenzar una negociación que continuará semanas después de que termine la feria.
Ahí está uno de los valores menos visibles de este tipo de encuentros.
Una conversación de algunos minutos puede convertirse posteriormente en una relación comercial entre empresas ubicadas en países diferentes.
Y cuando eso ocurre, comienza otra etapa.
Del apretón de manos a la operación
Supongamos que una empresa boliviana encuentra durante la feria un proveedor internacional interesante.
El producto encaja.
El precio parece competitivo.
Existe interés de ambas partes.
¿Qué sigue?
Cotizaciones.
Negociaciones.
Cantidades.
Condiciones comerciales.
Logística.
Documentación.
Plazos.
Y eventualmente:
el pago internacional.
Ese momento es importante porque una buena negociación comercial todavía puede verse afectada por una mala planificación financiera.
Especialmente cuando hablamos de montos empresariales.
El precio negociado no siempre es el costo final
Este es un punto que cualquier importador debería tener presente.
Una cotización internacional puede indicar cuánto cuesta determinada maquinaria, producto o insumo.
Pero ese número no necesariamente representa cuánto terminará costándole a la empresa tenerlo disponible en Bolivia.
Dependiendo de la operación pueden intervenir transporte, seguros, nacionalización, impuestos, costos financieros y conversión de moneda, entre otros factores.
Por eso existe una diferencia importante entre:
precio de compra
y
costo final de importación.
Una empresa puede negociar muy bien con su proveedor y aun así perder eficiencia en otras partes del proceso.
Antes de cerrar un negocio internacional, haz números
Las ferias generan entusiasmo.
Aparecen proveedores nuevos, oportunidades, productos y posibilidades de expansión.
Pero una oportunidad comercial debería sobrevivir también a una hoja de cálculo.
Antes de asumir un compromiso internacional conviene preguntarse:
¿Cuál será el costo completo de la operación?
¿Qué pasa si las condiciones cambiarias cambian antes de pagar?
Son preguntas menos emocionantes que descubrir un producto nuevo.
Pero pueden ser mucho más importantes para la rentabilidad final.
Expocruz también refleja cómo ha cambiado Santa Cruz
Existe otra razón por la que este encuentro tiene especial relevancia.
Expocruz nació y creció junto con una ciudad que se convirtió en uno de los principales centros empresariales y productivos de Bolivia.
Santa Cruz concentra actividad agroindustrial, comercial, industrial y de servicios, además de mantener una relación natural con mercados internacionales.
Por eso septiembre no solamente representa una celebración para los cruceños.
También es un mes donde buena parte de esa capacidad empresarial se vuelve visible.
Empresas locales compartiendo espacio con compañías nacionales e internacionales.
Capital boliviano buscando nuevas oportunidades.
Proveedores extranjeros mirando hacia nuestro mercado.
Y empresarios pensando cuál puede ser su próximo negocio.
Una feria termina. Las relaciones comerciales continúan.
Los stands se desmontan.
Los visitantes se van.
Pero algunas conversaciones iniciadas durante estos días pueden convertirse en compras, representaciones, importaciones, inversiones o relaciones comerciales que duren años.
Ahí está una parte importante del verdadero impacto empresarial de una feria.
No solamente en lo que se vende durante esos días.
Sino en los negocios que empiezan ahí.
Y cuando esos negocios cruzan fronteras, también necesitan una estructura financiera capaz de acompañarlos.
En FINEXIA trabajamos con empresas bolivianas que realizan operaciones y pagos internacionales, ayudándolas a evaluar alternativas según las características de cada operación.
Porque detrás de una oportunidad internacional existe un momento en el que el negocio tiene que pasar de una conversación a una operación real.
Y ahí hay que estar preparados.
